9 may. 2017

¡Que Ganas!




Quizás yo simplemente sea un nombre más en tu lista de conocidos, de pronto me convertiré en un recuerdo más adelante como un amante de los pocos que tuviste, no estoy seguro que vayamos a tener una historia juntos y no lo digo por mí precisamente, lo digo porque no sé si vayas a corresponderme en el sentimiento, en las ganas.

Ganas…

¡Que ganas de besarte!

No sé si seas la amante ideal, la persona ideal pero no hay duda que con solo verte mis sentidos se voltean, garabateo en mi mente las mejores oraciones y quisiera poder redactarlas inmediatamente a ver si de esa forma puedo dejar salir todo ese torbellino de emociones, de sensaciones.

Quiero convertirme en un explorador de tu cuerpo, navegar por los mares de tus labios y escalar las montañas de tus pechos, quiero mirar desde ahí los soles de tus ojos y admirar la sonrisa que provoca mi sonrisa coincidiendo con la tuya, justo antes de morderte los labios y hacerme suspirar, quiero cerrar mis ojos e inhalar el aroma de tu cuerpo, sentir tu sudor caer sobre mi piel. Que mis manos sin darse cuenta aventuren la selva de tu vientre y lo que ocultas bajo las sábanas. Así con ojos cerrados, contagiarte de estas emociones sensoriales y volverte una víctima de mi pasión. Conviértete en mi ciencia y naturaleza, sé mi religión de día y mis pecados en las noches.

Imaginar tus manos abrazadas con las mías sería el lienzo perfecto que usaría para colocar en el centro de la sala principal de nuestra casa. ¡Sí! Eres el tipo de mujer que uno no quiere ni puede dejar ir porque sí, eres el tipo de mujer que quiero tener siempre, como amante, como amiga, como confidente y como espectadora principal de mis chistes malos. Eres los ojos que quiero ver siempre, eres la risa que quiero que me despierte, eres la musa de mis letras, la voz que me diga “te quiero” y el corazón que quiero sentir latiendo junto al mío cada vez que nos volvamos uno en un abrazo.

¡Que ganas de abrazarte!

A ti te escribiría todos los días, a ti te cantaría las canciones que no me sé y por ti seguiré rogando a que llegues.

¡Que ganas de conocerte!


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