1 feb. 2017

El hombre que te dejó




El hombre que te dejó sabe que se quedó sin una gran mujer, es aquel que fue a otros brazos a tener los hijos que tu quisiste darle y a comer las cenas que tu añorabas prepararle, ese hombre que pudo haber sido un patán por haberte dejado o por cómo te haya tratado pero con todo y eso tú lo quisiste, es aquel que en medio de una borrachera o en los momentos en que sus ojos se quedan viendo lejos, al vacío, te recuerda, te extraña, así como a tus largos cabellos balanceándose de un lado a otro por los confines de tu espalda, ese hombre que recuerda tus besos y que luego de comenzar a sentir tu ausencia comenzó a cuestionar los otros besos que recibía comparándolos con los tuyos, ni hablar de tu piel y tus ojos, de tu mirada dulce y comprometida, ese hombre que quizás en esos momentos te llama porque simplemente quiere oír la voz que todavía mueve su mundo.

Él está al tanto que aquella mujer de cuerpo escultural y que siempre estaba dispuesta a complacerlo no le conviene, que de repente no cocina tan bien como tú o quizás ella no quiera tener los hijos que ahora él sí quiere traer al mundo, fuera de todo lo banal que pueda sonar esto él está claro que un cuerpo no hace a una mujer, que la más bonita no es siempre la indicada o que el cuerpo envejece pero el alma sigue intacta. Él extraña tu alegría y le incomoda su amargura.

Ese tipo sabe lo que pierde, tarde pero lo entiende, lo comprende de la manera más cruel y solitaria posible. Quizás te ve en alguna foto siguiendo adelante con tu vida a pesar de él, sonriendo y compartiendo momentos con los hijos que tuviste con otro y hasta puede que lo saludes en la calle junto a su familia y tú con la tuya, causando cierta empatía con las “irónicas coincidencias” de la vida.

Ambos siguieron adelante, conscientes cada uno de lo que perdió él, culpable o no pero a cada modo de ver las cosas fue su responsabilidad, por mentiroso, por infiel, por descuidado en su momento, cualquiera que haya sido la razón ese hombre sencillamente te dejó.

Arrepentido, sí por un lado pero en el fondo con el orgullo intacto, ese que traemos todos plasmados en el ADN masculino, donde el ego se gesta. Infla el pecho cada vez que recuerda que tú fuiste suya antes que tu actual esposo. Ese hombre pudo haberte tenido de vuelta pero de repente fuiste muy fuerte para dejarlo ir o realmente era una persona que no te convenía, sin embargo eso no libra a nadie de querer, de amar. Incluso el más malo del mundo ama ¡Y con todo derecho!

Ese hombre te quiso y lo sabes…
Ese hombre te dejó y los sabes…

Ese hombre sabe lo que perdió.

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