14 feb. 2017

Hola Soledad




Soledad tranquila, silenciosa, leve compañía en momentos de alboroto, fuerte cuando la nostalgia y los recuerdos se hacen presentes. Soledad que barnizas mis días con tu presencia, repetitiva, constante y a veces incómoda, soledad que me acompañas aunque no esté solo. Te haces presente en mis sueños, en mis días pero sobretodo en mis noches… El humo, la bruma o la misma penumbra de la luna llena no alcanzan para opacar lo que me inspiras.

A veces, mientras más acompañado estoy, más solo me siento, otras no te quiero; la mayoría del tiempo me has seguido, siendo tú la disyuntiva en mis debates, a veces punto de inflexión otras veces punto de partida para escribir cosas como esta, pero siempre tu soledad.

Tengo momentos en los cuales me harto pero no hay quien logre ya reemplazar, disipar tu presencia en mi vida. Mi boca simplemente exhala suspiros ajenos a ti, me oriento entre las compañías ajenas, si soledad tuviese una forma física sería ideal pero de una manera informal estarías ausente. En momentos como este cuando pienso sobre mis prioridades soledad es la primera en acompañarme, en decir “presente” ante cualquier reto, logrando enfocarme en mi mismo, establezco prioridades en base a mi vida, no sé si será algo bueno o si me perjudica pero aprendí (gracias a ti) a poner mis ojos en lo que quiero para mí, como una vez alguien me dijo: "No intentes ser el hombre ideal para una mujer, sé el hombre ideal para ti mismo." Supongo que en eso debo concentrarme siempre que esté la presencia de soledad en el ambiente, aunque esto pueda sonar un tanto egoísta.

Esto no es una queja, ni debe tomarse como una oda al egocentrismo de estar solo, es simplemente una opinión, un desahogo, quizás un consejo a quien tenga como compañera a soledad en su vida. Cuando estás solo lo importante es no sentirte solo, es estar bien contigo mismo, sin quejarse por no tener a nadie porque ni tu felicidad ni tus ganas de seguir adelante no dependen de otra persona más que de ti mismo.


Hola soledad, eres inspiradora, musa, consejera, sin palabras que no necesito, sin comentarios desechables o con reproches sin medidas. Sacas de mí cosas como ésta y me ayudas a caminar siempre hacia adelante, a enfocarme en un nuevo reto, en un nuevo proyecto. Soledad, hemos aprendido a querernos el uno al otro y no es nada malo, quizás simplemente seas la compañía que requiero mientras llega no la que te reemplace, sino la que me haga sentir que ya no necesito seguir caminando solo sentimentalmente.

1 feb. 2017

El hombre que te dejó




El hombre que te dejó sabe que se quedó sin una gran mujer, es aquel que fue a otros brazos a tener los hijos que tu quisiste darle y a comer las cenas que tu añorabas prepararle, ese hombre que pudo haber sido un patán por haberte dejado o por cómo te haya tratado pero con todo y eso tú lo quisiste, es aquel que en medio de una borrachera o en los momentos en que sus ojos se quedan viendo lejos, al vacío, te recuerda, te extraña, así como a tus largos cabellos balanceándose de un lado a otro por los confines de tu espalda, ese hombre que recuerda tus besos y que luego de comenzar a sentir tu ausencia comenzó a cuestionar los otros besos que recibía comparándolos con los tuyos, ni hablar de tu piel y tus ojos, de tu mirada dulce y comprometida, ese hombre que quizás en esos momentos te llama porque simplemente quiere oír la voz que todavía mueve su mundo.

Él está al tanto que aquella mujer de cuerpo escultural y que siempre estaba dispuesta a complacerlo no le conviene, que de repente no cocina tan bien como tú o quizás ella no quiera tener los hijos que ahora él sí quiere traer al mundo, fuera de todo lo banal que pueda sonar esto él está claro que un cuerpo no hace a una mujer, que la más bonita no es siempre la indicada o que el cuerpo envejece pero el alma sigue intacta. Él extraña tu alegría y le incomoda su amargura.

Ese tipo sabe lo que pierde, tarde pero lo entiende, lo comprende de la manera más cruel y solitaria posible. Quizás te ve en alguna foto siguiendo adelante con tu vida a pesar de él, sonriendo y compartiendo momentos con los hijos que tuviste con otro y hasta puede que lo saludes en la calle junto a su familia y tú con la tuya, causando cierta empatía con las “irónicas coincidencias” de la vida.

Ambos siguieron adelante, conscientes cada uno de lo que perdió él, culpable o no pero a cada modo de ver las cosas fue su responsabilidad, por mentiroso, por infiel, por descuidado en su momento, cualquiera que haya sido la razón ese hombre sencillamente te dejó.

Arrepentido, sí por un lado pero en el fondo con el orgullo intacto, ese que traemos todos plasmados en el ADN masculino, donde el ego se gesta. Infla el pecho cada vez que recuerda que tú fuiste suya antes que tu actual esposo. Ese hombre pudo haberte tenido de vuelta pero de repente fuiste muy fuerte para dejarlo ir o realmente era una persona que no te convenía, sin embargo eso no libra a nadie de querer, de amar. Incluso el más malo del mundo ama ¡Y con todo derecho!

Ese hombre te quiso y lo sabes…
Ese hombre te dejó y los sabes…

Ese hombre sabe lo que perdió.
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