27 sept. 2017

Vida




Vida que me haces sonreír, al ver el sol salir en las mañanas y ocultarse en el ocaso para luego presenciar una luna que alumbre en las noches durante unas horas. Vida, que me haces crecer, como las flores en el  campo, me haces correr como los tigres sobre los anchos prados, llorar como el niño que nace para comenzar a vivirte… Vida, eres única e inigualable.

Vida, que me estremeces con tus idas y vueltas, con tus subidas y bajadas, vida que me llevas y me traes, vida, no me sueltes vida, déjame aferrarme a ti para seguir viendo al arco iris que se forma culminada la tormenta, para sentir la lluvia caer sobre mis hombros, vida déjame escuchar los cantares de los pájaros, déjame saborear los dulces y los amargos, quiero ver los colores del mundo, vida eres mágica y sentimental.

Vida, con un grito de llanto comienzo a andarte y con un leve suspiro me despido, enséñame cada día nuevas lecciones que estoy dispuesto a aprenderlas, dame tus consejos que necesito escucharlos, permíteme cantarte, deja que te enamore como en las novelas, aquí estoy caminando un largo trecho y aún me falta por andar… vida, eres grande y maravillosa.

Vida, que con tesoros me has premiado, una familia y unos amigos, me has dado mis talentos y al mundo se los he regalado, los he compartido, vida, no me golpees, vida déjame vivir, déjame crecer, déjame andar tus caminos, dame paz porque ya me diste felicidad.


Una estrella nunca muere, una estrella nunca se apaga, una estrella nace y se queda marcada para siempre en los corazones de quien toca, una estrella tiene un lienzo en el cielo para trazar cada noche un destello diferente a quien la mire, a quien la sienta o la extrañe, una estrella nunca deja de brillar, una estrella es vida.

Dedicado a Filis Romero "El Inmenso de la Gaita"
Escrito el 01/12/2013.

26 jul. 2017

Realidades en un sueño - Relato




Despertó en una habitación un tanto cómoda, limpia y amplia de un hotel al cual nunca había siquiera escuchado, no recordaba cómo había llegado allí ni mucho menos la razón por la que estaba en esa habitación solo. Miró hacia su izquierda y en la mesa de noche había un sobre, de un color perlado, con detalles en sutiles dorados con unas iniciales impresas que tampoco explicaban mucho, lo abrió y sólo había una nota dentro del sobre que decía: “Vístete y baja al salón principal a las 8:00 pm.”

Sin dudar se levantó y se bañó, cuando disponía a vestirse lo sorprende un smoking negro, camisa champagne y corbata de color oscuro. Extrañado por esta ropa asumió que se trataba de una celebración formal, importante.

La puntualidad siempre fue su fuerte, además, poco más podría tardarse cuando solamente tienes una tarea que hacer: vestir y esperar la hora indicada. Bajó las escaleras y llegó a lo que parecía una celebración de algo, no alcanzaba a reconocer a ninguno de los presentes pero caminó con seguridad hacia el salón principal, el cual era descubierto, al aire libre, flores, globos, música y luces adornaban aquel lugar, saludaba con sonrisas a quienes lo veían como reconociéndolo o como preguntándose quién era él.

Estaba parado en el umbral cuando divisó a una chica de espaldas acompañada de otra, una de ellas vestía un traje blanco que le cubría medio hombro y dejaba al descubierto el otro, un escote en la espalda que dejaba ver los lunares que sólo él como conocedor de ese dorso podría distinguir, sus cabellos con tonos dorados caían en un solo rulo hasta media espalda, los nervios por primera vez lo invadieron, dudaba de su identidad hasta que se acercó lentamente, atónito de creer que era  ella y su amiga, una chica de cabello negro como el vestido que llevaba, una chica a quien él no conocía pero ella al percatarse de su presencia lo reconoció inmediatamente, sonrió y en el mismo gesto la chica de blanco volteó. El maquillaje estaba de más pero resaltaba el color de sus ojos, el brillo en ellos como si fuera a llorar pero expresaban paz, alegría. Sonrió y dijo: “¡Vaya puntualidad!”

Su sonrisa lo dijo todo al momento de terminar de confirmar que era ella, era ésa sonrisa hermosa que tantas veces él le sacó, esa sonrisa que de lejos, cuando no podían hablarse por circunstancias ajenas a cada uno le decía mil cosas y lo hacía feliz, esa sonrisa que lo enamoró le volvía a manifestar esa alegría de estar con ella. Sintió que no había pasado ni un solo día desde aquella triste noche, desde aquella tarde gris cuando todo había terminado, sentía que todo había sido un mal sueño y que ese día había despertado en aquel hotel luego de haberlo tenido y que las cosas estaban perfectamente bien. Ahí estaba ella frente a él una vez más, sonriendo, feliz como siempre y su corazón volvió a latir como la primera vez que cuando la besó, como el primer momento en que se abrazaron. Sí, luego de la sonrisa vino el abrazo, fuerte pero no tan largo, ella le pidió que la acompañara a la mesa no sin antes apoderarse de su brazo.

Una vez en la mesa, mientras compartían un trago y ella preguntaba cómo había dormido él pensaba en que cada año que pasó hasta ese día, desde la última vez que la había visto, se había resumido a segundos. Que cada noche amarga, triste, solitaria y de tantas lágrimas habían sido simplemente un sueño amargo del cual había despertado hasta esa noche, frente a ella en esa mesa. Mientras se reían de una pareja que bailaba de una forma un tanto chistosa él interpretó aquello como un mensaje que le estaba dando la vida a ambos, a él en particular, sentía que la vida le decía: “Ven, aprovecha tu momento, ven, te estoy dando tu momento para ser feliz.”

Ella, dueña del momento y de toda iniciativa lo miró a los ojos y lo invitó a bailar, por primera vez en tantos años, por primera vez desde nunca bailaron su primera canción, bailaron una y otra pieza, sin importar los demás, el mundo se encogió y solo fueron esas cuatro baldosas en las cuales ellos al compás de la música eran uno. Luego de una mirada cómplice, explícita, sabían que esa noche era su noche. No podrían olvidar todo lo que vivieron en un pasado, lo que se dijeron, lo que se dieron el uno al otro, esa noche estaban ratificando ese primer amor que construyeron durante mucho tiempo, esa noche fueron ellos. Intentó besar sus labios pero no quiso ser un imprudente, de pronto para él habrían pasado segundos o los años para él no habrían contado pero quizás para ella sí, no quería dañar el momento. Sin embargo, finalizando apenas su último baile, justo cuando soltaba sus suaves manos, se miraron a los ojos con ojos tímidos y sonrisa nerviosa, paso a paso se dirigían de regreso a aquella mesa, en aquella pista de baile, ante la mirada de tantos desconocidos, bajo la luz de la luna y el brillo de tantas estrellas, estaban manifestando algo que era un secreto a voces.

En su bolsillo tenía un presente que supuso debía sacar en el momento preciso, una vez sentados se disponían a tomar otro trago y ella mirándolo a los ojos, él con su mano en el bolsillo alcanza a escuchar entre dientes: “Te Amo”. Lo dijo tantas veces como pudo, sin gritarlo y sin que nadie más lo escuchara salvo él. Pudo haber muerto feliz en ese momento, pudo haberse detenido el mundo con ellos ahí y no dejaría de ser feliz. Era una frase corta, fuerte, profunda, poco común pero que llegaba directo a su alma, no era ella quien hablaba, no era él quien hablaba, eran dos corazones que se decían: te comparto, te vivo, no te he olvidado. En ese momento, ella se levantó de la mesa y con una lágrima negándose a descender desde la unión de su párpado inferior y el rímel de sus pestañas y le dijo: “Ahora, me tengo que ir. Gracias por venir a mi boda, gracias por hacerme saber que somos los mismos. Gracias por haber estado. Mantén tu mano dentro de tu bolsillo y mantén el recuerdo de esta noche como el mejor de los que pudimos haber vivido. Me voy a otro lugar a vivir con otra persona lo que toda la vida desearé haber vivido contigo.”


En ese momento despertó, llorando, no en la habitación donde estaba, sino en la misma donde solía dormir siempre, miró a los lados, al clóset buscando la ropa, la tarjeta, el regalo, algún recuerdo pero se dio cuenta que todo había sido un sueño, estaba llorando y no lo había notado. Se dio cuenta que soñó lo que siempre quiso vivir, se sintió feliz con la vida por haberle hecho llegar ese mensaje. De ella no sabría nada, decidió reservar su realidad en un sueño de medianoche.

5 jul. 2017

En 3 tiempos




Amar no es difícil, mucho menos imposible. Conseguir a la persona cual amar es lo que cuesta.

Quise dividir lo que vivimos pero recordé que no llegamos a vivir nada, quise ver nuestras fotos juntos para rememorar viejos momentos pero no llegamos a tomarnos ni una. Tus ojos fueron como cenizas al viento, probar tus labios una utopía y tus abrazos tan efímeros que no llegaron a sentirse.

Llegué a una conclusión un tanto desdichada, vi de nuevo tus perfiles y algo ya no me encajaba. No sé si fue por la desilusión o si era que la ansiedad de estar con alguien me cegaba.

No te quise…
No te quiero…
No te querré.

Mis palabras no significan rencor, mis palabras mucho menos son sinónimas de amor u odio. No nos quisimos más que en el anhelo de una persona que creímos correcta, éramos simplemente dos extraños coincidiendo en gustos acerca de alguien que seguimos esperando. Fuimos un sueño fugaz de estar juntos. Nos convertimos en el relleno de un tiempo vacío en la vida de cada uno.

No estuvimos…
No estamos…
No estaremos.

Gracias a cada circunstancia de la vida por mostrarnos que estar juntos no era lo correcto porque hoy por hoy contigo no quiero estar y tu conmigo tampoco. No hubo tiempo para el olvido porque no nos pertenecimos, no hubo tiempo para el desamor porque no lo tuvimos, sencillamente fuimos un breve paréntesis que en 3 tiempos se resume en que no tuvimos ni pasado, ni un presente ni mucho menos un futuro:

No fuimos…
No somos…

No seremos.

9 may. 2017

¡Que Ganas!




Quizás yo simplemente sea un nombre más en tu lista de conocidos, de pronto me convertiré en un recuerdo más adelante como un amante de los pocos que tuviste, no estoy seguro que vayamos a tener una historia juntos y no lo digo por mí precisamente, lo digo porque no sé si vayas a corresponderme en el sentimiento, en las ganas.

Ganas…

¡Que ganas de besarte!

No sé si seas la amante ideal, la persona ideal pero no hay duda que con solo verte mis sentidos se voltean, garabateo en mi mente las mejores oraciones y quisiera poder redactarlas inmediatamente a ver si de esa forma puedo dejar salir todo ese torbellino de emociones, de sensaciones.

Quiero convertirme en un explorador de tu cuerpo, navegar por los mares de tus labios y escalar las montañas de tus pechos, quiero mirar desde ahí los soles de tus ojos y admirar la sonrisa que provoca mi sonrisa coincidiendo con la tuya, justo antes de morderte los labios y hacerme suspirar, quiero cerrar mis ojos e inhalar el aroma de tu cuerpo, sentir tu sudor caer sobre mi piel. Que mis manos sin darse cuenta aventuren la selva de tu vientre y lo que ocultas bajo las sábanas. Así con ojos cerrados, contagiarte de estas emociones sensoriales y volverte una víctima de mi pasión. Conviértete en mi ciencia y naturaleza, sé mi religión de día y mis pecados en las noches.

Imaginar tus manos abrazadas con las mías sería el lienzo perfecto que usaría para colocar en el centro de la sala principal de nuestra casa. ¡Sí! Eres el tipo de mujer que uno no quiere ni puede dejar ir porque sí, eres el tipo de mujer que quiero tener siempre, como amante, como amiga, como confidente y como espectadora principal de mis chistes malos. Eres los ojos que quiero ver siempre, eres la risa que quiero que me despierte, eres la musa de mis letras, la voz que me diga “te quiero” y el corazón que quiero sentir latiendo junto al mío cada vez que nos volvamos uno en un abrazo.

¡Que ganas de abrazarte!

A ti te escribiría todos los días, a ti te cantaría las canciones que no me sé y por ti seguiré rogando a que llegues.

¡Que ganas de conocerte!


1 abr. 2017

Prototipos III: El vigilante




El vigilante es la primera persona que te encuentras al entrar a un lugar, bien sea un banco, un centro comercial, una oficina pública, etc. Y es la primera persona con quien te tropiezas al salir.

Personaje peculiar, presente en todos lados, representado en diferentes personas, pero siempre bajo los mismos estándares, siempre bajo el mismo prototipo.
¿De qué va todo esto? Bueno, sencillo.

El vigilante es una persona que cumple con un uniforme y, en algunos casos, un armamento. Además es parte del prototipo tener un teléfono celular al cual nunca debe faltarle el saldo, sino, ¿de qué serían sus guardias nocturnas sin tener cómo ni con quién hablar? Es decir que también debe tener una pretendiente. Conjuntamente, para las guardias de día es necesario llevar unos lentes de sol oscuros, no importa si está trabajando dentro de las instalaciones de un centro comercial o banco, debe dar la impresión de ser una persona intimidante en todo momento.

Si el vigilante lleva armamento nunca lo lleva cargado, siempre he visto armamentos de vigilantes sin el peine de la munición. Aparte usan chaquetas que los hacen ver 3 veces más gordos o corpulentos de lo que son.

El vigilante es una persona que debe tener un amplio conocimiento de las instalaciones que patrulla, ejemplo de ello es llegar a una oficina y preguntarle a quien atiende por los baños y lo primero que te dicen es “pregúntele al vigilante”. Otro ejemplo puede ser que llegas a un sitio, el vigilante te ve con mirada intimidante y le preguntas por la oficina de alguien en particular y te diga “ah! La señora fulanita si eso está en el piso de arriba, al lado de donde dice gestoría”

El vigilante debe tener un amplio conocimiento de los procedimientos que  se llevan a cabo en el lugar donde trabaja. En ocasiones es el encargado de llevar el café a las secretarias de la planta baja. En horas de almuerzo es quien más come y prueba por mínimo 3 almuerzos ajenos al suyo, es en ese momento donde se relaja, saca su lado humorístico y romántico.

Hoy día, el vigilante es quien controla y organiza las colas, da información sobre los productos que llegan, horario de atención, números de cédula para la venta, si hay punto o si es sólo efectivo, orden de entrada y hasta propicia información sobre algún servicio que se esté prestando o no actualmente en las instalaciones.


Puede ser amable en unos casos, en otros no tanto, con los hombres nunca lo es, con las señoritas siempre, es una medida, un patrón, un prototipo más.

14 feb. 2017

Hola Soledad




Soledad tranquila, silenciosa, leve compañía en momentos de alboroto, fuerte cuando la nostalgia y los recuerdos se hacen presentes. Soledad que barnizas mis días con tu presencia, repetitiva, constante y a veces incómoda, soledad que me acompañas aunque no esté solo. Te haces presente en mis sueños, en mis días pero sobretodo en mis noches… El humo, la bruma o la misma penumbra de la luna llena no alcanzan para opacar lo que me inspiras.

A veces, mientras más acompañado estoy, más solo me siento, otras no te quiero; la mayoría del tiempo me has seguido, siendo tú la disyuntiva en mis debates, a veces punto de inflexión otras veces punto de partida para escribir cosas como esta, pero siempre tu soledad.

Tengo momentos en los cuales me harto pero no hay quien logre ya reemplazar, disipar tu presencia en mi vida. Mi boca simplemente exhala suspiros ajenos a ti, me oriento entre las compañías ajenas, si soledad tuviese una forma física sería ideal pero de una manera informal estarías ausente. En momentos como este cuando pienso sobre mis prioridades soledad es la primera en acompañarme, en decir “presente” ante cualquier reto, logrando enfocarme en mi mismo, establezco prioridades en base a mi vida, no sé si será algo bueno o si me perjudica pero aprendí (gracias a ti) a poner mis ojos en lo que quiero para mí, como una vez alguien me dijo: "No intentes ser el hombre ideal para una mujer, sé el hombre ideal para ti mismo." Supongo que en eso debo concentrarme siempre que esté la presencia de soledad en el ambiente, aunque esto pueda sonar un tanto egoísta.

Esto no es una queja, ni debe tomarse como una oda al egocentrismo de estar solo, es simplemente una opinión, un desahogo, quizás un consejo a quien tenga como compañera a soledad en su vida. Cuando estás solo lo importante es no sentirte solo, es estar bien contigo mismo, sin quejarse por no tener a nadie porque ni tu felicidad ni tus ganas de seguir adelante no dependen de otra persona más que de ti mismo.


Hola soledad, eres inspiradora, musa, consejera, sin palabras que no necesito, sin comentarios desechables o con reproches sin medidas. Sacas de mí cosas como ésta y me ayudas a caminar siempre hacia adelante, a enfocarme en un nuevo reto, en un nuevo proyecto. Soledad, hemos aprendido a querernos el uno al otro y no es nada malo, quizás simplemente seas la compañía que requiero mientras llega no la que te reemplace, sino la que me haga sentir que ya no necesito seguir caminando solo sentimentalmente.

1 feb. 2017

El hombre que te dejó




El hombre que te dejó sabe que se quedó sin una gran mujer, es aquel que fue a otros brazos a tener los hijos que tu quisiste darle y a comer las cenas que tu añorabas prepararle, ese hombre que pudo haber sido un patán por haberte dejado o por cómo te haya tratado pero con todo y eso tú lo quisiste, es aquel que en medio de una borrachera o en los momentos en que sus ojos se quedan viendo lejos, al vacío, te recuerda, te extraña, así como a tus largos cabellos balanceándose de un lado a otro por los confines de tu espalda, ese hombre que recuerda tus besos y que luego de comenzar a sentir tu ausencia comenzó a cuestionar los otros besos que recibía comparándolos con los tuyos, ni hablar de tu piel y tus ojos, de tu mirada dulce y comprometida, ese hombre que quizás en esos momentos te llama porque simplemente quiere oír la voz que todavía mueve su mundo.

Él está al tanto que aquella mujer de cuerpo escultural y que siempre estaba dispuesta a complacerlo no le conviene, que de repente no cocina tan bien como tú o quizás ella no quiera tener los hijos que ahora él sí quiere traer al mundo, fuera de todo lo banal que pueda sonar esto él está claro que un cuerpo no hace a una mujer, que la más bonita no es siempre la indicada o que el cuerpo envejece pero el alma sigue intacta. Él extraña tu alegría y le incomoda su amargura.

Ese tipo sabe lo que pierde, tarde pero lo entiende, lo comprende de la manera más cruel y solitaria posible. Quizás te ve en alguna foto siguiendo adelante con tu vida a pesar de él, sonriendo y compartiendo momentos con los hijos que tuviste con otro y hasta puede que lo saludes en la calle junto a su familia y tú con la tuya, causando cierta empatía con las “irónicas coincidencias” de la vida.

Ambos siguieron adelante, conscientes cada uno de lo que perdió él, culpable o no pero a cada modo de ver las cosas fue su responsabilidad, por mentiroso, por infiel, por descuidado en su momento, cualquiera que haya sido la razón ese hombre sencillamente te dejó.

Arrepentido, sí por un lado pero en el fondo con el orgullo intacto, ese que traemos todos plasmados en el ADN masculino, donde el ego se gesta. Infla el pecho cada vez que recuerda que tú fuiste suya antes que tu actual esposo. Ese hombre pudo haberte tenido de vuelta pero de repente fuiste muy fuerte para dejarlo ir o realmente era una persona que no te convenía, sin embargo eso no libra a nadie de querer, de amar. Incluso el más malo del mundo ama ¡Y con todo derecho!

Ese hombre te quiso y lo sabes…
Ese hombre te dejó y los sabes…

Ese hombre sabe lo que perdió.

25 ene. 2017

Beber es un deporte




      Para muchos decir “beber” es sinónimo de una borrachera entre amigos todos los fines de semana o en otros casos un despecho constante, un problema serio de alcoholismo o hasta un vicio y aunque estoy de acuerdo que hay casos en los que eso puede ser cierto otras veces no. A veces con “beber” nos referimos a ingerir bebidas alcohólicas y eso no es hacer alusión a la cantidad sino al hecho como tal. Puedo hablar de “beber” y en realidad con sólo consumir un trago o una copa basta.

      Por lo general actividades como el beber y comer son consideradas viciosas o como algo que afecta tu salud, no es casualidad que las personas con cuerpos de modelos de revista no tienen como costumbre caerse a perros calientes y hamburguesas en plena calle alternando bocado/salsa/bocado/salsa/refresco y mucho menos tomarse varias cajas de cervezas o varias botellas de ron un fin de semana.

     Sin embargo encuentro similitudes con el área deportiva y la actividad de beber; tanto, que hay países como Alemania donde realizan competencias en las cuales ambas actividades son combinadas.

      Para hacer deporte o para ir a un gimnasio dicen que es mejor ir acompañado porque eso te entusiasma a realizar tus actividades físicas. Beber solo es aburrido, de hecho, puedes beber solo pero por lo general no vas a durar mucho.

      Caminar es bueno para la salud, practicar ejercicios cardiovasculares contribuyen a la buena circulación de la sangre en el cuerpo. Puedes caminar horas y horas cargando un vacío de cerveza buscando una licorería abierta.

     Consumir frutas es bueno al momento de hacer deporte, no mientras lo haces obviamente, sino mantener una dieta sana basada en frutas, pocas grasas y proteínas. Puedo beber todo el jugo de naranja que quiera con mi vodka o todo el jugo de limón con mi ron.

      Para que tu cuerpo recupere los electrolitos luego de una jornada necesitas alguna bebida energética que te ayude. Nada como un Gatorade bien frío para pasar el ratón.

      Los deportistas después de un partido, un maratón o cualquier competición deben descansar unos días para retomar las actividades físicas. Los bebedores después de una borrachera deben esperar unos días a organizar las lagunas mentales y a recuperar el “ratón moral”.

      ¿Lionel Messi tiene arcadas y vomita en pleno terreno de juego? Creo que los atletas bebedores saben mejor de esas cosas ¿Cierto?

      Si tienes un entrenador personal que te de ánimos, que te aúpe a seguir, que te diga que sí puedes levantar 10Kg más o que sí puedes hacer 20 abdominales más, es justo decir que puedes tener amigos que te digan “¡fondo blanco!” ante un shot de tequila o al típico pana que te dice “¿Para qué nos vamos a ir si todavía quedan 2 cajas?”


      En fin, beber es un deporte, los “fitness” tienen sus cuadritos, los bebedores su “lipa”. Todo es proporcional. Y si después de hacer ejercicios necesitas recuperar algo de energías comiendo pan integral o barras de granola, acércate a las 4:00am a cualquier puesto de empanadas y verás a verdaderos atletas del beber metiéndose una “bala fría” sin importar si acaba de salir del sartén.

13 ene. 2017

A quien no corresponda




Este sentimiento que no sabría cómo medirlo, es el sentimiento que no deseo a nadie tener, esta sensación de saber que nada será posible, esa sensación de que sabes que le vas a romper el corazón a alguien solo por no corresponderle.

A la larga, esa persona se hará más fuerte y quizás a futuro nos arrepintamos de haber hecho esto en un pasado, a todos nos ha sucedido, a todos nos lo han hecho y hoy por hoy aprendimos las lecciones, simplemente nos corresponde a nosotros ser parte de una lección en la vida de otro.

No corresponder a un sentimiento no te hace el malo de la película, tampoco te convierte en una persona mala, sin corazón, muchas veces al no corresponder tenemos más corazón que el otro, cabe destacar que tener corazón no es solo “querer”, “amar”, tener corazón es también ser francos y sinceros con nosotros mismos y con la otra persona, verla a los ojos, confrontarla y decirle que no eres tú “el amor de su vida” eso es además un acto para valientes. No te convierte en una persona débil, repito, harás que esa persona se vuelva más fuerte, eres simplemente una parte -oscura quizás- crucial de su vida, no estás atado a esa persona solo porque ella te quiera, el amor, los sentimientos, para que todo eso sea posible y fluya, deben ser correspondidos en la misma medida, en el mismo sentido y con las mismas ganas, sino ¿para qué darle alas a algo que sabes que no va a llegar lejos?

¿Culpables? No los hay, son fases de la vida que cada quien tiene que vivir, un día somos víctimas, otro día somos verdugos, pero siempre hay que ser honestos y estar claros con nosotros mismos, con lo que queremos, no se puede estar con alguien para “intentarlo” nada más, hoy por hoy opino que cuando estés con alguien tienes que estar a pleno, tienes que vivirlo en toda la medida. Créeme, a veces las relaciones fallan hasta por no entregarlo todo. No se trata de ver si resulta o algo por el estilo, se trata de que si estás con alguien es porque realmente quieres estar con esa persona.

Quisiera poder seguir extendiendo mi punto de vista acerca de este tema pero creo que ya la idea principal ha quedado clara. Además, este y otros temas los desarrollaré mejor en un libro que estoy escribiendo desde hace varios meses.


A las personas que me leen desde siempre y a los que me leen ahora quiero decirles que con mucho respeto tomo en cuenta sus críticas y comentarios, sin embargo, muchas de las cosas que escribo no van dirigidas a alguien en específico; a veces publico algo y lo primero que me preguntan es que “¿A quién se lo dedicas?”. En este espacio yo publico algo que creo que hago bien, algo que quiero compartir y que la gente disfrute, se identifique, algo que le ayude a alguien a comprender ciertas cosas, a reír, a llorar también, a debatir, a lo que sea. Sí he dedicado muchas entradas, sí me he valido de algunas palabras que he dicho antes y experiencias que he vivido antes para inspirarme a escribir algo que considero bueno. Es mi espacio, aquí sólo 3 publicaciones tienen dedicatoria pública y por eso lo hago, porque fueron hechos puntualmente para esas personas y son familiares míos.


Quizás no es la manera más bonita de empezar el año escribiendo, quizás no es lo mejor que he escrito pero simplemente quería expresarme de una manera más personal. Esta es mi experiencia, mi lección y en un futuro mi escritura tomará la fuerza que (como he hecho alusión a lo largo de estas líneas) se necesita para ser mejor. Gracias por leer. Pronto vendrán post’s mejores.
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