24 oct. 2011

Amantes






Dueños fueron de unas gotas de lluvia al caer la tarde, dueños fueron de unas noches de complicidad mutua, dueños fueron de momentos inolvidables que jamás sabrán si volverán a hacerse realidad, dueños fueron de una pasión infinita, donde los platos de entrada eran sus besos, el principal las caricias y postre fueron sus cuerpos.

Amantes, que se escabullen en medio de la ciudad para que nadie los note, se escapan a esa habitación donde los límites están marcados por los bordes de la cama y sus gemidos representan la banda sonora… Una banda sonora que toca al compás de su recital de pasión, para así sumergirse en una ola de placer cada vez más y más grande…
Amantes son, con locura y sin remordimientos, sin temor a ser vistos o escuchados, amantes son, sin cautela y con confianza, así como ésa de toda la vida, amantes se volvieron al momento en que se conocieron, sus cuerpos sabían que se pertenecían y pedían a gritos bailar al ritmo de la pasión que sólo ellos saben interpretar.

Amantes fueron mientras cabalgaban rumbo a otro mundo, ése donde se encierran y se enredan, como sus cabellos en sus manos, sus brazos con sus cuerpos y así quedar extasiados pero insatisfechos… Con ganas de más.

Esa sed que se ve reducida al besarse, esa complicidad que emana en cada mirada, las más relajantes caricias y sin duda cada parte de sus cuerpos tatuada por el nombre de su amante, dueños de verdaderos momentos de felicidad, recuerdos memorables y noches en vela deseando otro encuentro.

Los amantes no son infieles, los amantes son fieles a lo que sienten, a lo que fluye cuando están juntos, no necesitan relacionarse más de la cuenta porque no quieren complicarse. Los amantes perciben los sentimientos y en algunos casos huyen pero solo es por miedo… miedo, sí, miedo a verse envueltos en algo más sentimental.

Amantes de su amante, del confort de su regazo, de la dulzura de sus suspiros que pueden interpretarse de muchas maneras, del calor de sus manos, de la suavidad de sus cabellos, de las marcas en su piel, amantes de sus momentos perfectos.

Los amantes no son culpables y no pueden ir a la horca por el hecho de ser amantes y por más que lo quieran negar los atan grandes lazos de sentimientos.

Ella, con su mirada deseosa, mojando sus labios con su lengua y en un apretar de dientes deja salir suspiros de pasión, con los ojos fijos en los de él quien poco a poco experimenta sensaciones nunca antes vividas. Amantes… cada beso es una explosión total de placer, cada suspiro es transformado en gemido y lo que comenzó de manera sutil de pronto es más salvaje… 

Amantes, sus cuerpos yacen encima del otro, ella espera verlo otra vez y él no ve la hora de repetir estos momentos que prefirió hacer suyos en silencio.

2 comentarios:

  1. si de por si el pecado es algo tentador, tu lo haces aun mas tentador,Diiiioooos...❤

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  2. Creo que volvería a ser tu amante en esta y en 1000 vidas mas... También te quiero!

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